Palabras

Vivir,
esta constante lucha
de contornos y etiquetas,
que libramos como caballeros
armados de razón,
pero sin yelmo ni coraza;
o como malditos sofistas
con el filo del puñal
reluciendo a dentelladas.

Y es que todo sucede
ahí delante,
siempre a punto de arrasarnos:
la ilusión y la multiplicidad,
la tiranía de nuestras entrañas.
Nuestras esperanzas
y el miedo
se aprietan contra la sangre
para que no fluya el agua.

De escudo nuestras retinas
y de arma nuestra boca,
para masticar el mundo
y delimitarlo con la garganta.
Aunque jamás podremos limitar
el valor del un ser humano
el destello de sus ojos
ni el amor en sus palabras.

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