Un Dios

Entre lo infinito y mi propia vida
he sentido un grito
一alarido de inexpresable rabiaー
que buscaba un Dios,
para mostrarle dudas razonables
sobre todo lo que he aprendido.

Un día me siento sano y fuerte,
rebosante de un amor inmenso
que regalar al mundo hasta colmarlo,
y al siguiente soy un estercolero
donde los pensamientos desmembrados
caminan como ratas que rebuscan
entre la putrefacción de mi mi mente.

Busco un Dios que me lo explique,
que me revele sin tapujos
ni metáforas baratas
ーpara eso ya estoy yoー
no lo que hay tras el telón,
sino lo que está delante,
en el patio de butacas.

No sé cuál elegir de este muestrario
de dioses que hay a mi disposición.
Necesito un Dios que me comprenda,
un Dios que haga parecer normal
la voracidad de mis entrañas;
un Dios que me mire frente a frente
y su dignidad vea en mis ojos.

Ese Dios ya lo he encontrado,
es la raza humana
que muy pronto estará unida en un sólo templo
y con una sola alma;
este es el único Dios que he conocido
al que merece la pena rezar.

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