Mi codicia no es mía

 

mano tratando de coger billetes¿Es verdad que siempre queremos más? ¿Son la codicia y la ambición propiamente humanas? Por codicia entiendo avidez por la consecución de capital económico, simbólico o reconocimiento social. La codicia puede ser entonces de muchos tipos, material, por conseguir el capital económico y acumular objetos; sexual por conseguir relaciones con mujeres y hombres; intelectual, por conseguir capital cultural; social, por conseguir reconocimiento institucional… Considero a la codicia una manifestación del ego herido que desea proyectarse por encima de los demás. No creo que la acumulación de recursos tenga sentido por sí sola, sino porque es la proyección simbólica del estatus que éstos otorgan. La codicia es, desde mi punto de vista, la ansiedad por llenar otros vacíos, una alucinación, la tosca materialización del deseo ajeno.
La lógica de mercado estimula nuestro deseo y establece con criterios ajenos el valor de nuestras obras .Pero ¿y si dejara de medirme según mi capital intelectual, simbólico, o económico o que otros dijeran “es un gran hombre que ha triunfado”, seguiría siendo tan ambicioso? ¿Y si me empezara a dar igual la aprobación de los demás, seguiría siendo codicioso? Si la respuesta es no es que mi codicia no es mía. Me la regalan los demás con su mirada.
Si trato de profundizar en mí me doy cuenta de que no deseo recursos ilimitados, tan sólo los necesarios para los proyectos de cada momento. Si me libero de lo correcto y lo incorrecto, lo deseable y lo indeseable son convenios sociales, pactos entre la acción y la estructura, me doy cuenta de que son otros mis deseos. Todos esos criterios son injertos mentales, pensamientos intrusos, emociones ajenas…
Mi codicia no es mía. Me viene impuesta por mis frustraciones y convencionalismos sociales. Si consigo la suficiente autoestima y seguridad interior descubriré que no valgo lo que tengo, ni lo que he conseguido, ni siquiera lo que soy. Yo no valgo lo que dice el mercado capital y simbólico de nuestro tiempo. Valgo lo que yo quiero valer en cada momento, lo que indican mis valores y criterios, y eso me hace libre.

One Comment

  1. Responder
    luis julio 31, 2012

    Es un agudo comentario,que incide en nuestro yo real o por lo menos en nuestro yo conciencial, más despojado de sus vestiduras sociales y de época.

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