De la ira a la libertad

 KafkaDibujoDibujo de Franz Kafka

Aunque me había comprometido conmigo mismo a minimizar mi ira, las mentiras chulescas de los que gobiernan y el hecho de que algunos sólo pueden ganar y nunca perder, me hace a veces perder el control durante un buen rato. ¿Cómo no sentir ira ante semejante iniquidad? No me refiero a reprimirla o dejar de expresarla, sino a evitar sentir la ira desordenada que surge ante una situación frustrante. Sé que la única libertad posible es la de la mente en equilibrio con el corazón, y no deseo que los habiten otros seres humanos que ocupan un cargo en el gobierno, o por figuras abstractas como Prima de Riesgo, deuda o mercados. Si ya son dueños de mis circunstancias económicas entregarles también mis pensamientos y emociones es algo realmente necio.
Quiero estar en paz, pero no es fácil, sobre todo cuando me siento insultado y engañado, cuando pienso que se podrían hacer de otras forma distinta… Pero ese es precisamente el problema, cómo me siento yo. Al escapar de mi propia subjetividad e imaginar la situación como si la viera 100 metros por encima de mí me doy cuenta de que sólo soy una persona más que despierta y aprende como puede. Soy sólo otro más en el mundo, otro más en la historia. Sin embargo, esta lucha contra la injusticia tiene que implicar a las emociones para que sea real, para que no sea un simple juego del intelecto. Eso conlleva un riesgo muy alto de sentir rabia. ¿Cómo elevarse entonces por encima de esa ira inicial? Quizá haya una manera de transfórmala en ira creativa, en energía de transformación hacia la libertad.

2 Comments

  1. Responder
    luis junio 17, 2012

    Yo no sé contestar a tu pregunta,pero de todos estos meses de turbulencia, de ríos desbordados,algo se va destilando dentro de mí.Si culpabilizamos a los otros nos acusamos a nosotros mismos, Al SER HUMANO.Medita sobre el concepto HOMBRE,un eslabón en la naturaleza y en el tiempo.

  2. Responder
    Mª JESUS junio 17, 2012

    Gran frase de Ernesto “Che” Guevara

    “Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor..”
    Fuente: “El Socialismo y el hombre en Cuba”, del 12 de marzo 1965

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