Posts in Category: Poemas

Poniendo trampas a la vida.

El tiempo contigo

desierto

Con una caricia desdibujas el límite entre el sueño y la vigilia. Al despertar me abrazo a ti instintivamente, degustando cada centímetro del momento. Después, pasamos el día sin nada mejor que hacer que charlar y reír, recordando anécdotas graciosas de nuestra boda y nuestros viajes. De tanto hablar, nuestras bocas se sincronizan, se aproximan y terminan besándose, apasionadas pero torpes, como si hubieran olvidado que se conocen. Y por la noche, mientras nos acostamos en una duna de un lejano desierto rojo y dejamos que nos contemplen las estrellas, se hace más intensa esa emoción que siempre me deja la cadencia del tiempo contigo, esa que me mantiene suspendido desde el cielo, pero me deja tocar la tierra con la punta de los dedos.

Encinar

Hojas_de_encinar

El silencio golpea
contra los monasterios
y entre los campanarios.

Serenidad. Sereno
estoy entre las hojas
del encinar.

Desnuda. La montaña.

El árbol es esponja
que mancha al cielo.

Se escucha el mar.

 

Encuentro

brindis con cerveza

El abrazo suena a mucho tiempo. Nos sentamos a la barra repleta de gente riendo entre birras. Me hago presente en el reflejo de tus ojos. Estás barbudo y has adelgazado, pero tus brazos siguen vibrando con la misma madera dura y cálida de esa guitarra que rasgueas a menudo.

Un ser humano

unSerHumano

Tú eres un ser humano
y vales lo que vale un ser humano.
Ni un poco más, ni un poco menos,

Matar los dragones

dragones2

Entonces él se volvió y dijo: “Yo soy un ser humano corriente que tiembla en silencio y llora. ¿Cómo te atreves a pedirme que mate todos los dragones que acechan a mis hermanos?

El nuevo tiempo

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Que se abracen ya los amigos
y que los amantes se besen.
Porque la vida será más vida

La noche

nightRoad

La noche es un vergel de ausencias y vestigios,
pero está anocheciendo.

Palabras en el viento

palabras viento

Las palabras no se las puede llevar el viento. Se mueven en el aire y eligen donde ir. Un oído-victima. Una memoria. Las palabras funcionan como la cargada atmósfera de la ciudad, que siempre te recuerda quién eres, y a dónde vas: a la intrincada gramática de sus calles, a la veloz conjugación de sus puentes, a la concurrida sintaxis de sus edificios.
¡Malditos vocablos! Nunca se los lleva el viento. Se mueven en el aire. Se afilan al frotar con el Oxígeno y como el mar esculpe el acantilado, y el viento da forma a la montaña, van cincelando el cuerpo de quién dice o ha callado.
Vuelvo a la ciudad pensando… sé que no se las ha podido llevar el viento, pesan demasiado.

Al final

cementerio

Naciste en libertad, y en libertad conociste a tus semejantes y te entregaste a ellos. También libremente diste tu palabra a quién te la dio, amaste a quién te amó y cuidaste de los que te cuidaron.

El asceta

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Escondido entre ramas
de árboles altivos
un aire profundo
sale de su garganta.
se deja tendido
pero yergue la espalda.

Aquel paseo inaugural

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Caminar cogidos de la mano
marido y mujer, mujer y marido,
con el vientre lleno y la boca vacía,
me transporta al día aquel

Yo soy Samuel

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Yo soy Samuel, un Júpiter furibundo que se abre paso entre las entrañas del cuerpo que me contenía y, desgarrando mi viejo vestido de carne, sale con un aullido de dolor. Irrumpo en la vida con un hambre atroz y una ira desgarrada por haber estado tanto tiempo falazmente resguardado.
Los recuerdos se agolpan en mi vientre, golpean mi pecho y mi corazón.

Me miráis estrellas

CieloEstrellado

Me miráis, estrellas, y yo miro hacia arriba,
al caminar tan lento y solo que se para
para seguirme el parque, para mirarme el tiempo.
No hay nada en el mundo que pueda detenerme,
mis piernas son abrazos, y mis ojos dos bocas
que quieren devorar al cielo y sus luceros.

Soneto I.

labios

Era sólo un sustantivo confuso
para adornar un verso o un recado,
Que entre el sujeto y el predicado
iba desgastándose por abuso.

La tumba de Kafka

kafka tomb tumba de kafa visión parcial

Ante la tumba de Kafka yo quise ser otro. Quise bajar a las profundidades y ver desde la perspectiva de un gusano cómo la madreselva devoraba a los dos viajeros austriacos que leían cuentos en voz alta.
Me hubiera gustado haberme quedado a solas con la lógica sombra de mis pensamientos mientras una profunda noche tomaba mi cuerpo. He hubiera gustado verme pasear desnudo por el cementerio y sentir frío, y que mi cuerpo junto con la hiedra, piedra y tierra del cementerio fueran protagonistas de alguna hazaña literaria. Hubiera deseado entablar una batalla poética con las lápidas sin hablar del la muerte. Hubiera deseado… no haber sido tan efectivamente un turista junto al sepulcro de un escritor muerto.
Acabé de leer en mi iPhone varios relatos cortos y llegó mi mujer de su paseo solitario. -¿Nos vamos? -Nos vamos-dije yo -Adios Kafka.
Y Kafka no me escuchó.